Super Mario Wonder es un soplo de aire fresco para la saga en 2D, la cual llevaba bastante estancada desde New Super Mario Bros. para la Nintendo DS. Si algo define la filosofía de este juego, es una regla clara: ser creativo. Eso es lo principal de Mario Wonder: es creativo y diferente. Esto lo logra gracias a dos pilares: su apartado artístico y la mecánica de la Flor Maravilla. Empezando por lo visual, se nota que es un juego hecho con amor y pasión. ¿Por qué? Por las expresiones y la enorme cantidad de detalles que tiene, incluso en cosas que en un inicio parecen tontas, pero que le dan muchísima vida al juego. Un ejemplo es cuando, en el mundo de nieve, ves a un Goomba atrapado en una plataforma sin poder salir; el personaje tiene una animación específica para esa situación. Detalles como ese hacen que el apartado artístico de Wonder sea, nunca mejor dicho, una maravilla. La Flor Maravilla es una mecánica que cambia por completo la estructura base del nivel. Puede transformarte en un Goomba para hacer una sección de sigilo al más puro estilo Metal Gear, o desatar una estampida de rinocerontes. Es increíble el trabajo de los desarrolladores; si bien algunas flores repiten conceptos con ligeras variaciones, casi todas se sienten únicas y muy divertidas. Diseño de niveles Sigue la filosofía clásica de Mario: enseñarte las mecánicas de forma orgánica, sin que te des cuenta. Por ejemplo, al iniciar el primer nivel, hay una flor que el jugador toca de manera natural, haciéndole entender de inmediato que ese elemento es importante para el juego. Banda sonora y sonido La banda sonora me parece bastante infravalorada, al igual que el diseño de sonido. No sé si sabían que cuando usas el poder del elefante, la música del nivel añade trompetas a la melodía, adaptando el tema al personaje. El resto del juego tiene una cantidad de temazos (como el del mundo de hielo, que para mí es el mejor tema de nieve en un Mario 2D). Incluso los niveles musicales, aunque son simples, resultan sumamente divertidos. Puntos negativos La falta de dificultad: El juego obviamente quiere ser accesible, pero una cosa es ser accesible y otra es no ofrecer ningún reto. El único nivel verdaderamente difícil es el del mundo final que se desbloquea al pasártelo al 100%. El resto del juego es fácil porque no tiene una curva de dificultad progresiva como otros Mario en 2D; se enfoca más en sorprenderte que en retarte. Para cierto tipo de jugadores, la falta de desafío les puede resultar algo aburrida. Los nuevos poderes están desaprovechados: El Elefante, más allá de tener más fuerza, es prácticamente un traje de Tanuki pero sin la capacidad de volar. Además, el juego no sabe aprovechar del todo la mecánica de llevar agua en la trompa y se queda a medias. Lo mismo pasa con la burbuja: funciona de forma muy similar a una Flor de Fuego y no le vas a sacar provecho a menos que seas un speedrunner. Como extras, volvieron las salidas secretas que nos recuerdan a Super Mario World (aunque aquí son más fáciles y menos rebuscadas). El Reino Flor y los minidesafíos cortos hacen la experiencia más placentera. Además, las insignias aportan variedad, aunque restan identidad a los personajes al unificar sus habilidades. En conclusión, Super Mario Wonder es un juegazo lleno de talento y una auténtica carta de amor a los 40 años de la franquicia. ¡Gracias por leer mi reseña!

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